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Desalojo, violencia y presos en Aluminé
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Desalojo, violencia y presos en Aluminé
Desalojo violento a Comunidad Mapuce Currumil
En el día de ayer, 25 de agosto de 2009, utilizando la brutalidad policial, acaban de desalojar a decenas de familias Mapuce, detienen a las autoridades (Logko y Werken) y hieren con balas de gomas a mujeres y jóvenes que persiguen hasta sus propias casas.
Esta situación se concretó cuando agentes de la UESPO, armadas con todo tipo de instrumentos, cargaron sobre la comunidad Currumil en Aluminé y a fuerzas de palos y balas de gomas, reprimieron y desalojaron por la fuerza bruta a las decenas de familias del campo ancestral de la comunidad. El logko de la Comunidad Currumil, Pedro Morales junto a 4 werken de la misma comunidad fueron detenidos y alojados en la Comisaría de Aluminé en calidad de incomunicados.
La policía avanzó brutalmente contra los pobladores, sus casas y sus animales. Persiguió a jóvenes, ancianos y niños hasta sus propias viviendas llevando adelante una cacería de personas. En un clima de extrema tensión en la que hubieron varios heridos y se creó pánico en la población, la policía hasta quemó banderas del Pueblo Originario Mapuche que estaban levantadas en las viviendas, para incitar más la violencia.
El territorio en que la Jueza Ivonne San Martín libró la orden de desalojo es de ocupación ancestral de la Comunidad Currumil, y fue usurpado por el privado Pedro Podestá, a quien benefició la Dirección Provincial de Tierras otorgándole mediante acto administrativo arbitrario parte del territorio de la comunidad.
Es urgente que el Gobernador Jorge Sapag entienda y se responsabilice, por que está utilizando la peor de las vías, como es la violencia policial y la cárcel para una demanda de legítimo derecho, que solo se resuelve con diálogo. Con el Pueblo Mapuce no hay “dialogo social”, hay palos y presos. Sapag se declara “esclavo de la Ley”, pero solo la aplica para un solo lado, en favor de la Sociedad Rural y de los especuladores de la tierra, que siguen cerrando sus negocios personales.
En el día de la fecha, 26 de Agosto de 2009, aunque liberaron a las autoridades mapuche detenidas, tras una noche de detención en la localidad de Aluminé, la fuerza policial sigue apostada en el territorio comunitario y la Comunidad resiste, por la vida de sus hijos, sus familias y su territorio.
A la sociedad toda instamos a denunciar estos hechos de violencia física y psicológica instalada por el gobierno provincial y por sectores de poder que quieren mostrar al Pueblo Mapuche como un peligro inminente contra la sociedad, criminalizando la demanda de derechos.
Convocamos a la sociedad neuquina y nacional para que nos apoye en esta lucha en defensa de nuestra dignidad y derechos. No aceptemos que Sapag al igual que Sobisch con su mismo espíritu represor resuelva a través de la fuerza y la violencia esta situación. Esto se evita dialogando y reconociendo derechos ya normados y que la provincia incumple.
Por Justicia – Territorio – Libertad: Marici wew!!!
Contacto: 02942 156 91 611
Werken Fidel Colipan 0299-154699972
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Trafipan 2000
Leyendo el post de Alemán56 en su blog La nova botica del alemán, sobre la carta de Marisa Burlastegui denunciando la creación de un megaproyecto turístico en tierras mapuches compradas por Tinelli, en la provincia de Chubut, y teniendo en cuenta las antigüedad de la carta (2005), quise abundar sobre el tema para ver en que quedó tal proyecto.
Así, encontré la siguiente nota en la página de Indymedia. Es algo muy preocupante y de lo cual casi nadie se entera, ya que los medios masivos no hacen nada para difundirlo. Es una nota de junio del 2006, desconozco lo que está pasando actualmente con el tema, por lo que si alguien sabe algo estaremos muy agradecidos en que lo comparta.
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Los territorios del sur argentino siguen siendo rematados, pero al más bajo precio. Están cambiando deuda por naturaleza. Están dejando a la gente sin tierra y a la tierra sin gente. Marginalidad y exclusión, apropiación de recursos, liberalización, miseria, destrucción… Viajamos a Chubut para contar esta historia a través de los testimonios de los protagonistas que padecen el saqueo.
Investigación: Alejandro Jasinski y María Inés Aiuto.
Texto: María Inés Aiuto
El negocio inmobiliario y turístico mueve millones de dólares en la Patagonia
Son pocos los mapuches y campesinos que siguen habitando estas tierras enclavadas en paraísos naturales con lagos y cordillera, territorios de conquista para empresarios extranjeros, nacionales y para la burguesía provincial. Esta zona abunda en ríos y lagos, recursos mineros y forestales, gas y petróleo.
Los grandes propietarios se adueñan de esta riqueza estratégica, cercan los lagos y los bosques, modifican el curso de los ríos, eliminan montañas y contaminan con explotaciones mineras. Estas mismas tierras que se fueron alambrando eran esenciales para la reproducción de la vida mapuche y campesina. En los últimos años, la concentración de tierras se acentuó debido a la carencia de políticas de Estado a favor de los pequeños productores y pueblos originarios que mantienen una economía de subsistencia: la falta de regulación de los títulos de propiedad, las rebajas del precio de la lana, la falta de créditos, el deterioro de los medios de transporte, la contaminación y desertificación de tierras provocó que migraran del campo a los suburbios urbanos en busca de mejores empleos.
Tierra sin gente
El mayor terrateniente de la Patagonia es el grupo italiano Benetton que posee 900 mil hectáreas en las provincias de Neuquén, Río Negro y Santa Cruz. Estas tierras pertenecieron a los pueblos originarios hasta 1885 cuando fueron derrotados por el estado argentino en la Campaña del Desierto. En 1891, el estado las dona a diez familias inglesas que formaron la Compañía Tierras del Sud Argentino convertida más tarde en Sociedad Anónima. Un siglo después fue adquirida por Benetton.
Otros latifundistas conocidos son el ex dueño de Hard Rock Café, Joe Lewis; el accionista de TNT, CNN, HBO y Warner Brothers, Ted Turner; el empresario George Soros; Perez Companc, Amalita Lacroze de Fortabat y el empresario y conductor televisivo Marcelo Tinelli.
Jovelio pertenece a la comunidad Pillan Mahuiza de Corcovado, a 100 km de Esquel, Chubut. Él nos contó cómo es la convivencia con sus vecinos invisibles: “Vivimos en una zona forestal de mucha riqueza natural que está en manos de corporaciones extranjeras y nacionales. Nosotros no tenemos vecinos, estamos rodeados de estancias. Enfrente está Perez Compac y al lado un terrateniente local. El río Corcovado que nace en el lago Vintter, en la frontera con Chile, atraviesa varias estancias y allí es imposible acceder al río. Si lo haces te sacan a tiros literalmente. Son estancias de más de 5000 hectáreas que las usan como inversiones inmobiliarias. Unas pocas son ganaderas y las que están en zona forestal no producen nada, ponen un puestero, alambran el campo y no dejan entran a la gente”.
En Chubut, el 30 por ciento de los productores con más de 2.500 hectáreas concentra el 90 por ciento de la superficie.
Legislación
En 1992, se promulgó la ley provincial de Tierras de Chubut que dio lugar a la creación del Instituto Autárquico de Colonización (IAC) para regularizar las ocupaciones precarias de tierra. A las familias indígenas asentadas en territorios fiscales y a las familias campesinas que hubieran trabajado la tierra durante más de veinte años -por cumplimiento del Código Civil-, les deben entregar los títulos de propiedad de manera gratuita. Para dar un ejemplo de cómo funciona el IAC, en 2004 entregó sólo 9 títulos de propiedad.
En 1994, dentro de la reforma de la Constitución Nacional Argentina se promovió el reconocimiento de las comunidades aborígenes. El artículo 75 inciso 17 indica que el estado reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios y promueve la entrega gratuita de sus tierras ancestrales y de las que sean necesarias para el desarrollo humano. Estas tierras no pueden ser enajenadas, sin embargo, son constantes los casos de desalojo en todo el territorio nacional con ese fin.
Según Gustavo Macayo, abogado de Esquel que colabora de forma gratuita con los pueblos originarios, “los municipios se están convirtiendo en grandes inmobiliarias porque hay un movimiento muy importante de transferencia de tierras desde la provincia a los municipios” por lo tanto “una vez que la tierra pasó a depender del intendente no hay control ni legislación provincial, por eso se les venden las tierras a los propios indígenas contrariando lo establecido en la Constitución Nacional”.
Otro obstáculo para entregar los títulos es que la nueva Constitución de Chubut reconoce en su artículo 105 que el bosque nativo es de dominio provincial, pero permite que su venta mediante una ley que debe contar con los cuatro quintos del total de los miembros de la Legislatura. Macayo explica que “es muy difícil que salga esta ley, pero se está enajenando tierra con bosque mediante decretos que evidentemente son ilegales” y que “esta ley es la excusa principal de los funcionarios para no entregar los títulos de propiedad a los pobladores con ocupación precaria mientras se los entregan a los empresarios a precios irrisorios”.
Hay que tener en cuenta que cuando se vende un terreno se considera no sólo la cantidad de hectáreas sino también el bosque y los recursos como el agua o el petróleo que posee. Estos elementos pueden hacer que el valor de venta sea mucho mayor.
Arraigo a la tierra
En Chubut la comunidad de Río Persey, a 13 km de Esquel, resiste en el campo a pesar de las dificultades para vivir. Son 30 familias de mapuches y campesinos que viven de la cría de un número reducido de animales, de la recolección de leña muerta para vender o del cuidado de estancias. A pesar de que habitan allí hace años todavía no pueden acceder a los títulos de propiedad, por lo tanto no pueden sacar créditos para mejorar su situación económica y calidad de vida y viven con la posibilidad de que sean desalojados o que les quiten parte de su tierra.
Ana Baltreani es ingeniera agrónoma e integra el Foro Permanente de Tierra, Bosque y Agua donde participa un grupo de vecinos de Esquel preocupados por la apropiación de estos recursos. Para ella “hay un cambio concreto de deuda por naturaleza, porque ¿cómo es posible que un gobierno provincial o municipal favorezca a los extranjeros cobrándoles precios irrisorios de 1000 pesos la hectárea como el caso concreto de Cholila en vez de beneficiar a las poblaciones originarias o campesinas?”.
Mientras el Instituto Autárquico de Colonización continúa sin regularizar las tenencias de tierra de los pobladores de Río Persey, los empresarios cercan los campos y obtienen sus títulos de propiedad de un día para el otro. Encima, el municipio de Esquel planea cobrarles a los pobladores los títulos a precios inaccesibles, contrariando lo establecido en las constituciones nacional y provincial.
Moira Millán, vocera de la comunidad mapuche Pillan Mahuiza y del Frente Mapuche y Campesino, resalta: “La comunidad viene desde hace muchísimo tiempo reclamando los títulos de propiedad de sus tierras y el gobierno de la provincia les contesta que no se los puede dar porque ellos viven en zona de bosque, sin embargo, empresarios como Marcelo Tinelli o el alemán Gunter Besol que llegaron recientemente ya tienen título de propiedad aunque tengan en sus tierras bosque nativo”.
Comunidad de Río Persey vs. Empresarios
Conflicto con Marcelo Tinelli
En una entrevista periodística, Moira Millán denunció que el empresario Marcelo Tinelli intentaba desalojar a las 30 familias mapuches y campesinas de la comunidad de Río Persey para concretar el proyecto turístico Trafipan 2000 que consiste en una mega pista de esquí. El conductor televisivo compró 2.500 hectáreas en 1999 sobre el cerro La Torta con laguna y bosque nativo. Ese proyecto pasaría por su campo, por lo tanto necesitarían al menos de su consentimiento, a pesar de que sus abogados negaron toda vinculación con ese emprendimiento. Luego de las declaraciones de Moira Millán, los pobladores de Río Persey enviaron una carta desmintiendo tener conflictos con Tinelli.
Nos dirigimos al lugar para que los pobladores nos contaran lo que pasaba. Allí nos enteremos que en la comunidad existían dos autoridades poco democráticas: el director de la escuela y el pastor de la iglesia evangelista que no aceptaron que los entrevistemos. Ellos fueron quienes impulsaron a los vecinos a escribirle la carta a Tinelli. A su vez, varios de los pobladores nos contaron que en la escuela se les enseña a los jóvenes que ellos no son mapuches, es decir, se les enseña a negar su identidad. También se los capacita en turismo porque, según el intendente de Esquel, es la forma de lograr un sustento económico frente a la crisis del campo.
Todo cierra: si no son poblaciones originarias o campesinas entonces no tienen derecho a reclamar las tierras y si los capacitan en turismo van a aceptar más fácilmente que concreten el proyecto turístico Trafipan 2000 o cualquier otro emprendimiento semejante.
Pero existen problemas más concretos como el hecho de que tanto Tinelli como el terrateniente alemán Gunter Besol poseen las 5000 hectáreas de veranada que los pobladores usaban para el pastoreo de animales en el verano y que allí hay bosque donde recolectaban leña muerta. “En el caso del alemán, hace dos años que no se lo ve en la zona y Tinelli viene una vez al año. Él cercó la laguna Trafipan y la tiene en el patio de su casa como si fuera un elemento producido por su empresa. Y las molestias para la comunidad son diarias porque no pueden acopiar leña, no pueden acceder a la laguna y demás está decir que no pueden poner animales”, cuenta indignada Moira Millán. Pero la dirigente mapuche resalta: “Esto no es un problema con Marcelo Tinelli ni de la comunidad mapuche con Marcelo Tinelli, es un problema de un Estado que genera las condiciones para que ciertos empresarios se privilegien con las políticas de desalojo y de desaprensión con los derechos de los pueblos originarios”.
Ana Baltreani sostiene que “desde que llegó Marcelo Tinelli a Río Persey empezó a distorsionarse el negocio inmobiliario porque trabajó con terceros para comprar las tierras entonces lo que valía 1 terminó valiendo 4 porque la inmobiliaria se llevó la diferencia”. “Creo que de la misma manera que Tinelli tinelizo los medios, tinelizo las tierras, al menos en Esquel y su área de influencia”, concluye la ingeniera agrónoma.
Mauro Millán, vocero de la Organización Mapuche-Tehuelche 11 de Octubre nos contó una anécdota sobre el campo de Tinelli: “Es un lugar paradisíaco que tiene un sendero entre el bosque y pasa por la laguna Trafipan. Cuando se empezó a decir que la había comprado un famoso intentamos acercarnos al lugar pero fue imposible porque un hombre nos apuntó con un arma y nos impidió llegar. Por eso yo desafío a la gente a ir a la laguna Trafipan con unas facturas y unos mates y volver, haber quien lo puede hacer. Es un derecho tan básico que esta prohibido porque es propiedad privada, en este caso de Tinelli”.
Nano Peralta, periodista de Esquel, plantea uno de los problema de los pobladores: “La gente de Río Persey vivió históricamente de la leña y hoy su problema de subsistencia pasa por no tener acceso a la leña muerta, es decir, hacen limpieza de árboles caídos. Ese conflicto lo mantienen sobre todo con la Dirección de Bosques que es el órgano de control y con el alemán Gunter Besol”.
El testimonio de los pobladores de Río Persey
Clementina Fonseca tiene 74 años y vive con su nieto en Río Persey. Trabaja en el campo desde que nació y se resiste a dejar el lugar hasta obtener los títulos de propiedad para su familia. Además ella cree tener otra función, la de custodiar la frontera, como “un gendarme sin uniforme”. Y tiene su teoría sobre la no entrega de los títulos de propiedad: “Capaz piensen que si lo hacen vamos a vender para irnos a los barrios marginados de la cuidad, porque hay mucha gente que les ha pasado que les va mal y les parece que viviendo allá van tener una vida más fácil. Pero yo sé que no es así”.
Jorge Paiyacán es otro poblador de la zona, es mapuche y sus abuelos fueron fundadores del lugar: “Cuando llegó mi abuelo tenía más de 2000 hectáreas y era arrendatario de las tierras fiscales. Hasta que llegó un estanciero poderoso llamado Goya que pagó y alambró todo entonces la gente empezó a amontonarse hacia el lugar donde vivían mis abuelos y ahí empezaron los problemas con los vecinos”.
Clementina nos contó que “los vecinos alambraron cada uno su pedacito y no les da abasto y por ahí andan a los ponchazos porque una vaca se paso para el campo de otro vecino y le comió el pasto y viene el otro vecino, le corre la vaca y voltean los alambrados”.
Existe una práctica cultural de las poblaciones rurales que consiste en hacer un pastoreo de los animales rotativo para el descanso de la tierra. En invierno se usa un predio que llaman invernada que suele ser un lugar bajo debido a las condiciones climáticas y en verano se los lleva a un lugar más alto que se llama veranada y que utilizaban en consorcio.
“El gobierno provincial vendió a las corporaciones y a los estancieros todo lo que era la veranada porque la gente no puede vivir en lugares tan altos y no les alcanza para hacer una casa para que no les vendan las tierras. Entonces cuando pasó el invierno y nuevamente subieron a la veranada se encontraron con que estaba todo alambrado”, cuenta Jovelio.
Olga Montero, Presidenta de la Junta Vecinal de Río Persey explica: “Los vecinos iban todos con sus animales a la veranada que ahora la tiene el alemán Gunter Besol y Marcelo Tinelli. Ahora solo tienen invernada que esta saturada por eso deben comprar pasto para que no se les mueran los animales”.
Jorge Paiyacan señala que “ahí empiezan los conflictos entre los vecinos por el espacio y los que teníamos animales debimos venderlos o quedarnos con pocos porque no podíamos alimentarlos”.
Al tener cada vez menos tierras, los pobladores deben vender sus animales, no pueden recoger leña y les quedan pocas salidas: o vender y migrar a la ciudad o resistir.
El misterio del proyecto turítisco
El Trafipan 2000 es un proyecto turístico elaborado hace más de una década. Se trata de un centro de esquí que pretende ser el más grande de Sudamérica y estaría ubicado en un cerro cercano a la comunidad de Río Persey. Hoy el emprendimiento solo existe en los papeles, pero es certera la posibilidad de que se concrete.
“Nos enteramos en octubre de 2005 a través de gente de la secretaría de turismo de la provincia que se iba a llevar adelante un mega proyecto turístico llamado Trafipan 2000 en el cerro La Torta y que se hacia la audiencia publica en San Martín de los Andes junto a otros que se iban a instalar en la patagonia”, relata Moira Millán. El periodista Nano Peralta también tiene sus fuentes que lo afirman: “Tengo información de buena mano que algunos estamentos del estado provincial están interesadísimos en que se realice el complejo turístico, aunque se diga lo contrario. Con este tipo de proyectos pasa que no se habla, no se habla, hasta que en algún momento aparece una resolución, decreto o algún marco legal que empieza a mover el avispero”.
Fuimos a preguntarle al intendente de Esquel, Rafael Williams, si se iba a concretar el proyecto Trafipan 2000 y nos dio su versión: “Hoy se esta intentando hacer con el acompañamiento de la provincia, siempre teniendo cuidado de no potenciar nada que compita con el centro de deportes de invierno La Hoya y que después no funcione ninguno de los dos”. Pero Williams aclara que se haría “en el cerro Huemules, que no es lo mismo que Río Persey” y que allí “hay un proyecto de mejoramiento de acceso y refugios para turismo con dinero del Banco Iberoamericano de Desarrollo, pensando en la posibilidad del día de mañana en un gran centro de esquí”. Para que quede un poco más claro: el cerro Huemules está al lado del cerro La Torta, propiedad de Tinelli, en la comunidad de Río Persey.
Repercusiones en la comunidad
Carmela Arabena, integrante del Frente Mapuche y Campesino y pobladora de Río Persey, exclama: “A nosotros no nos dan los títulos de propiedad porque tenemos tierras con bosque, pero ¿cuánto bosque nativo van a tener que sacar para hacer esta mega pista, cuántas voladuras tienen que hacer, cuanta agua van a contaminar?”. Clementina Fonseca tiene bien claras las consecuencias negativas de la instalación del complejo: “Será un desastre ecológico y social. Van a erosionar la cordillera, van a sacar el bosque y van a edificar grandes hoteles que terminaran contaminando la zona”.
Como suele suceder con este tipo de emprendimientos, los pobladores están divididos entre los que piensan en las fuentes laborales que podrían generar y los que entienden que el proyecto les quitaría la posibilidad de seguir trabajando la tierra y de vivir sin contaminación.
La presidenta de la Junta Vecinal apoya la primera postura: “Si nos incluyen en el Trafipan 2000 ofreciéndonos trabajo nos va a interesar porque hoy estamos sobreviviendo con una huerta, ganado para alimentarnos, un plan social o una changa. Ahora, no queremos ser espectadores del proyecto porque si estará tan cerca por lo menos queremos algún beneficio”. Vilma Millaho es la enfermera de la salita sanitaria de la comunidad y también opta por las fuentes laborales: “No estaría mal porque muchos chicos que están estudiando tendrán que irse cuando terminen y al tener la posibilidad de un trabajo podrán quedarse para formar una familia”.
Pero Moira Millán nota que la gente no se está ocupando del problema principal que es la falta entrega de los títulos de propiedad, en cambio “hoy está entretenida en hacer dulces porque el gobierno se los va a vender, les han dado alambrado, les dicen que les van hacer galpones, los tienen entretenidos con este tipo de campañas y quizá cuando reaccionen ya tengan las órdenes de desalojo”. Además, la vocera de Frente Mapuche y Campesino quiere llegar a instancias judiciales para que el gobierno les entregue toda la información sobre el proyecto: informe de impacto ambiental, si realizaron una consulta dentro de la comunidad, entre otras inquietudes. Con respecto al primer punto, el intendente de Esquel nos dijo que “antes de ejecutar este proyecto hay que hacer un estudio de impacto ambiental y saber dónde se harán los caminos, que arroyo se modifica, etc, ya que en Chubut hay una ley que así lo establece”. Las palabras de Rafael Williams dejaron de tener validez días después, en diciembre de 2005, cuando se reformó el Código Ambiental de Chubut. La legislatura derogó los decretos reglamentarios que son las formas en que se aplica la ley de Impacto Ambiental. También le restó autoridad a la Dirección Provincial de Protección Ambiental y prohibió que cualquier habitante pueda presentar un recurso de amparo ambiental. Gracias a estas modificaciones, las empresas que explotan y explotarán recursos naturales podrán trabajar con mínimos controles públicos.
Hoy más que nunca el control lo deben ejercer los pobladores patagónicos, por la vida y el territorio, contra el saqueo y la contaminación, por la defensa de los pueblos originarios y los campesinos.
Vienen por todo, pero los espera la resistencia del pueblo.
Fuente: Indymedia Argentina
La "guerra sucia" contra el indio
La llamada “Conquista del Desierto” no sólo produjo una matanza de la población originaria.
Felipe Pigna. Historiador
fpigna@clarin.com
Los sobrevivientes de la llamada “Conquista del Desierto” fueron “civilizadamente” trasladados, caminando encadenados 1.400 kilómetros, desde los confines cordilleranos hacia los puertos atlánticos.A mitad de camino se montó un enorme campo de concentración en las cercanías de Valcheta (Río Negro). El colono galés John Daniel Evans recordaba así aquel siniestro lugar: “En esa reducción creo que se encontraba la mayoría de los indios de la Patagonia. (…) Estaban cercados por alambre tejido de gran altura; en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos, ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de galés: poco bara chiñor, poco bara chiñor (un poco de pan señor)” (1).La historia oral, la que sobrevive a todas las inquisiciones, incluyendo a la autodenominada “historia oficial”, recuerda en su lenguaje: “La forma que lo arriaban… uno si se cansaba por ahí, de a pie todo, se cansaba lo sacaban el sable lo cortaban en lo garrone. La gente que se cansaba y…iba de a pie. Ahí quedaba nomá, vivo, desgarronado, cortado. Y eso claro… muy triste, muy largo tamién… Hay que tener corazón porque… casi prefiero no contarlo porque é muy triste. Muy triste esto dotor, Yo me recuerdo bien por lo que contaba mi pobre viejo paz descanse. Mi papa; en la forma que ellos trataban. Dice que un primo d’él cansó, no pudo caminar más, y entonces agarraron lo estiraron las dos pierna y uno lo capó igual que un animal. Y todo eso… a mi me… casi no tengo coraje de contarla. Es historia es una cosa muy vieja, nadie la va a contar tampoco, no? …único yo que voy quedando… conocé… Dios grande será… porque yo escuché hablar mi pagre, comersar… porque mi pagre anduvo mucho…” (2).
De allí partían los sobrevivientes en una larga y penosa travesía, cargada de horror para personas que desconocían el mar, el barco y los mareos, hacia el puerto de Buenos Aires. Los niños se aferraban a sus madres, que no tenían explicaciones para darles ante tanta barbarie.
Un grupo selecto de hombres, mujeres y niños prisioneros fue obligado a desfilar encadenado por las calles de Buenos Aires rumbo al puerto. Para evitar el escarnio, un grupo de militantes anarquistas irrumpió en el desfile al grito de “dignos”, “los bárbaros son los que les pusieron cadenas”, prorrumpieron en un emocionado aplauso a los prisioneros que logró opacar el clima festivo y “patriótico” que se le quería imponer a aquel siniestro y vergonzoso “desfile de la victoria”.
Desde el puerto los vencidos fueron trasladados al campo de concentración montado en la isla Martín García.
Desde allí fueron embarcados nuevamente y “depositados” en el Hotel de Inmigrantes, donde la clase dirigente de la época se dispuso a repartirse el botín, según lo cuenta el diario El Nacional, que titulaba “Entrega de indios”: “Los miércoles y los viernes se efectuará la entrega de indios y chinas a las familias de esta ciudad, por medio de la Sociedad de Beneficencia” (3).
Se había tornado un paseo “francamente divertido” para las damas de la “alta sociedad”, voluntaria y eternamente desocupadas, darse una vueltita los miércoles y los viernes por el Hotel a buscar niños para regalar y mucamas, cocineras y todo tipo de servidumbre para explotar.
En otro artículo, el mismo diario El Nacional describía así la barbarie de las “damas” de “beneficencia”, encargadas de beneficiarse con el reparto de seres humanos como sirvientes, quitándoles sus hijos a las madres y destrozando familias: “La desesperación, el llanto no cesa. Se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos, a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que hincadas y con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano unos se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra su seno al hijo de sus entrañas, el padre se cruza por delante para defender a su familia” (4).
Los promotores de la civilización, la tradición, la familia y la propiedad, habiendo despojado a estas gentes de su tradición y sus propiedades, ahora iban por sus familias.
A los hombres se los mandaba al norte como mano de obra esclava para trabajar en los obrajes madereros o azucareros. Dice el Padre Birot, cura de Martín García: “El indio siente muchísimo cuando lo separan de sus hijos, de su mujer; porque en la pampa todos los sentimientos de su corazón están concentrados en la vida de familia”.
Se habían cumplido los objetivos militares, había llegado el momento de la repartija del patrimonio nacional.
La ley de remate público del 3 de diciembre de 1882 otorgó 5.473.033 de hectáreas a los especuladores. Otra ley, la 1552 llamada con el irónico nombre de “derechos posesorios”, adjudicó 820.305 hectáreas a 150 propietarios. La ley de “premios militares” del 5 de setiembre de 1885, entregó a 541 oficiales superiores del Ejército Argentino 4.679.510 hectáreas en las actuales provincias de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego. La cereza de la torta llegó en 1887: una ley especial del Congreso de la Nación premió al general Roca con otras 15.000 hectáreas.
Si hacemos números, tendremos este balance: La llamada “conquista del desierto” sirvió para que entre 1876 y 1903, es decir, en 27 años, el Estado regalase o vendiese por moneditas 41.787.023 hectáreas a 1.843 terratenientes vinculados estrechamente por lazos económicos y/o familiares a los diferentes gobiernos que se sucedieron en aquel período.
Entre ellos se destacaban 24 familias “patricias” que recibieron parcelas que oscilaban entre las 200.000 hectáreas de los Curo a las 2.500.000 obtenidas por los Martínez de Hoz.
Desde luego, los que pusieron el cuerpo, los soldados, no obtuvieron nada en el reparto. Como se lamentaba uno de ellos, “¡Pobres y buenos milicos! Habían conquistado veinte mil leguas de territorio, y más tarde, cuando esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador que la adquirió sin mayor esfuerzo ni trabajo, muchos de ellos no hallaron —siquiera en el estercolero del hospital— rincón mezquino en que exhalar el último aliento de una vida de heroísmo, de abnegación y de verdadero patriotismo”.
Los verdaderos dueños de aquellas tierras, de las que fueron salvajemente despojados, recibieron a modo de limosna lo siguiente: Namuncurá y su gente, 6 leguas de tierra. Los caciques Pichihuinca y Trapailaf, 6 leguas. Sayhueque, 12 leguas. En total, 24 leguas de tierra en zonas estériles y aisladas.
Ya nada sería como antes en los territorios “conquistados”; no había que dejar rastros de la presencia de los “salvajes”. Como recuerda Osvaldo Bayer, “Los nombres poéticos que los habitantes originarios pusieron a montañas, lagos y valles fueron cambiados por nombres de generales y de burócratas del gobierno de Buenos Aires. Uno de los lagos más hermosos de la Patagonia que llevaba el nombre en tehuelche de ”el ojo de Dios” fue reemplazado por el Gutiérrez, un burócrata del Ministerio del Interior que pagaba los sueldos a los militares. Y en Tierra del Fuego, el lago llamado ”Descanso del horizonte”, pasó a llamarse ”Monseñor Fagnano”, en honor del cura que acompañó a las tropas con la cruz”.
1. Delrio, Walter, citado por Fabiana Nahuelquir en “Relatos del traslado forzoso en pos del sometimiento indígena a fines de la conquista al desierto”, publicado en www.elhistoriador.com.ar
2. Citado por Fabiana Nahuelquir, op.cit.
3. El Nacional, Buenos Aires, 31 de diciembre de 1878.
4. Alvaro Yunque, Historia de los Argentinos, Buenos Aires, Anfora, 1968.
Fuente: Clarín



